domingo, 24 de abril de 2011

El Paso de Istán se celebra, a pesar de la lluvia

Con este año, ya suman doce, los que llevo participando en el Paso de Semana Santa. Raro ha sido el año en el que no nos ha afectado la lluvia, el viento u otros fenómenos meteorológicos en el normal desarrollo de la representación. Unas veces hemos tenido que anularla, otros hemos juntado lo que se hace en varios días en uno solo. Este año los pronósticos no eran nada alagüeños. Desde hace una semana las previsiones daban altas probabilidades de lluvia para practicamente toda la semana, incluso más para jueves, viernes y sábado. Ante esta situación y viendo que los pronósticos se cumplían día tras día, el martes, en el ensayo en el Centro de Día, porque estaba lloviendo, les plantee a los actores tres posibilidades; a)seguir adelante como otros años y exponernos a lo que el tiempo quisiera, b) cancelar definitivamente, porque estaba claro que nos iba a llover y c) probar a hacer El Paso en el teatro del nuevo Ayuntamiento. Tras el ensayo, nos fuimos a ver como estaba el recinto. La decisión fue, practicamente unánime, lo haríamos allí. A partir de ahí todo fue organización y correr. Quedamos para el día siguiente, a las cinco de la tarde para empezar a colocar decorados. El miércoles por la mañana todos los trabajadores del Ayuntamiento se afanaron por acondicionar el teatro, retirando todos los materiales de la obra existentes. El Ayuntamiento de Ojén nos prestó las sillas, los técnicos del sonido vinieron más pronto que nunca para preparar también las luces. Una vez que estuvo acondicionado "el aposento", empezamos a preparar las escenas; a diferencia de como lo hacemos normalmente en el polideportivo y a los pies de Sierra Blanca, con mucho espacio para cada trono y para poner en movimiento a mucha gente, aquí el escenario nos limitaba muchísimo. Tendría que primar la fase actoral frente a los decorados. Hasta las doce y media de la noche estuvimos preparando la actuación del jueves, a pesar del partido de fútbol que hizo que un gran número de los intervinientes no acudieran al ensayo. El jueves amaneció con nubes y muchos claros y las dudas seguían en el ambiente sobre si la elección había sido la correcta. Pero a las cuatro y media de la tarde la tormenta dejó caer en poco más de veinte minutos una gran cantidad de agua que nos obligo a abrir las puertas antes de las cinco, ya que habían muchas personas esperando para ver la actuación. Cerca de las siete eran cuando un público entregado aplaudía ante el final del primer día de El Paso en el teatro municipal. El viernes se presentaba más complicado, la acción era más intensa, de un trono a otro, cambio de túnicas, más personajes que tenían que entrar y salir de escenas y por último, las cruces. ¿Cómo colocamos tres cruces de más de tres metros sobre un escenario de hormigón? Como he comprobado durante todos estos años, detrás de los actores hay una gran cantidad de personas que hacen que todo este esfuerzo merezca la pena. Personas que renuncian a su tiempo libre para dedicarse a ayudar y preparar, para enseñar la mejor cara de nuestro pueblo. De esas personas salió la idea de como colocar las cruces, algo que luego, a simple vista parecía simple y fácil de hacer, pero ni una cosa ni la otra. También teniamos que solventar como subíamos a los actores a las cruces en poco tiempo y sin que el público tuviera que esperar mucho. A las siete y media, y mientras fuera volvía a llover, más de trescientas personas que abarrotaban el teatro, aplaudían a rabiar. Al final de cada actuación los comentarios eran unánimes; el público había visto cosas y tenido sensaciones que no habían aparecido en los años anteriores; la cercanía al escenario, la mejora del sonido y las luces lo hacían posible. Y llegó el sábado, y las mismas dudas, lloverá o no, cómo hacemos que Jesús "se eleve a los cielos". La imaginación volvió a estar presente y tras unas maniobras casí de rescate en alta montaña y de trapecistas, lo hicimos posible. A las nueve menos cuarto de la noche ya había público sentado, esperando la representación. La lluvia no podía faltar y fiel a su hora volvió a aparecer. A las diez el teatro estaba de nuevo al completo. Quería cerrar las puertas para que el efecto fuera mayor pero era imposible por la cantidad de personas que se encontraban dentro. Y Jesús "ascendió a los cielos". La representación terminó sobre las once menos cuarto, los aplausos fueron más atronadores que la tormenta que nos esperaba en la puerta. Luego recoger luces y sonido y limpiar para que el lunes el Ayuntamiento funcione con normalidad. Eran más de las doce cuando los últimos salíamos por la puerta a la lluvia que nos aguardaba. Con la tranquilidad y la alegria de que este año 2011, cuando en los periódicos se habla de "desatre" para las cofradías que no han podido procesionar y el Paso de Riogordo no se ha celebrado después de casi sesenta años sin interrupción, en Istán El Paso si se celebró, a pesar de la lluvia...